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Pérdida y Duelo5 min de lectura

Los Primeros Días Después de Perder a Alguien por Cáncer

Los primeros días después de la pérdida pueden sentirse surrealistas y abrumadores. No estás solo en esto, y no hay una forma correcta de sentir.

El momento que habías estado temiendo ha llegado, y nada podría haberte preparado verdaderamente para esto. Ya sea que la partida de tu ser querido llegó después de una larga batalla o sucedió más repentinamente de lo esperado, los primeros días después de la pérdida a menudo se sienten como moverse a través de una niebla espesa. El tiempo parece estirarse y comprimirse de maneras extrañas. Podrías encontrarte olvidando comer, o sin poder dormir, o durmiendo mucho más de lo habitual. Todo esto es normal. Todo esto es tu mente y tu cuerpo intentando absorber algo que se siente imposible de sostener.

Puedes sentirte entumecido, y ese entumecimiento podría asustarte. Podrías preguntarte por qué no estás llorando más, o por qué no puedes dejar de llorar. Algunas personas sienten una extraña sensación de alivio — especialmente si su ser querido sufrió mucho — y luego se sienten culpables por sentir alivio. Otras sienten rabia, o un vacío hueco, o una urgencia desesperada de mantenerse ocupadas para no tener que sentarse con el silencio. No hay una respuesta emocional correcta ante la pérdida. Lo que sea que estés sintiendo ahora mismo es válido, y no define cuánto amaste a la persona que perdiste.

Las demandas prácticas de estos primeros días pueden sentirse tanto abrumadoras como extrañamente reconfortantes. Hay llamadas que hacer, arreglos que planificar, personas llegando a tu puerta. Algunas personas encuentran consuelo en tener tareas en las que enfocarse. Otras sienten resentimiento porque el mundo espera que funcionen cuando su mundo acaba de romperse. Si puedes, deja que alguien de confianza te ayude a cargar el peso logístico. No tienes que hacer todo tú solo, y aceptar ayuda no es una señal de debilidad — es un acto de supervivencia.

Las personas a tu alrededor dirán cosas que pretenden consolar pero puede que no caigan bien. "Está en un lugar mejor." "Al menos ya no está sufriendo." "Tienes que ser fuerte." Estas palabras usualmente vienen del amor, incluso cuando duelen. No le debes a nadie una respuesta particular. No tienes que representar el duelo de una forma que haga sentir cómodos a los demás. Un simple "gracias" es suficiente si eso es todo lo que tienes.

En estos primeros días, sé tan amable contigo mismo como lo serías con alguien que amas profundamente — porque eso es exactamente quien eres ahora mismo: alguien que merece ternura. Toma agua. Acuéstate aunque no puedas dormir. Deja que las lágrimas vengan cuando vengan. Y debes saber esto: no tienes que descifrar cómo vivir sin ellos hoy. Solo tienes que pasar este momento, y luego el siguiente. Eso es suficiente.

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No tienes que cargar esto solo.

El duelo no es algo que se pueda arreglar o apresurar. Pero tener apoyo — alguien que escuche, que entienda — puede marcar la diferencia.